A veces una se entretiene más tratando de definirse que tratando de mostrarse. La definición finalmente solo sirve para que dejes de tener libertad y ya no puedas ser una persona distinta cada día.
El Niño de Oro
Ayer, la cagué pero bien. La ansiedad, las drogas y las rupturas recientes no son buenas combinaciones a la hora de ampliar horizontes, y asusté a alguien que tenía posibilidades de convertirse en un compañero de risas y placer.
Tenía 11 años cuando fuí a parar a aquel sitio. Una de las múltiples reformas que sufre la legislación sobre educación fue la culpable de destrozar el poco infantilismo que desde la llegada de la televisiñón y los videojuegos nos podía quedar. Así es, que fuí a parar a aquel antro en el que se perdieron mi inocencia, mi alegría, mi confianza, mi virginidad, mis pulmones... claro que eso fue mucho despues de los 11 años....
Un día cualquiera, en segundo de la Eso, mi diario recogía la siguiente frase: "hay un niño que me gusta". No era el primero del que me enamoraba perdidamente, siempre tuve esa afición por los niños, desde parbularia. Pero esta historia fue muy curiosa. Porque duró 2 años, sin haber cruzado una misera palabra con él. él tenia un año más que yo, y para mi era un chico mayor. Cómo se distorsionan las cosas a esa edad.....
Me gustaba su piel blanca y fina, su pelo rubio cortado a tazón, su forma de correr y hacer el idiota, incluso su enorme boca perfilada con unos estrechos labios. Pero lo que más me gustaba era su forma de no-mirarme. no sé a donde miraba, sé que a mi no, pero me gustaba. Llené mi diario de fantasias, de cruces de miradas casuales que para mi sucedían en horas, de dibujos y mapas situacionales que recogían cada detalle del encuentro. Le amaba en la distancia. Que bonito es el amor de los niños.
Un día, no sé cómo, llegó a mis manos un libro de lengua suyo y de la manera que pude, arranqué una pequeña esquinita de papel de una de sus hojas para que mi diario se impregnara de su esencia.
Así pasaron 2 años, en los que Alicia, el patito feo, la niña tonta e inocente, la empollona de la clase, fue adoptando una forma un poco más femenina, se deshizo de su aparato y empezaba solo a salir a la pizarra para humedecer sus braguitas con la mirada del profesor de gramática. Pero el niño de Oro seguía en su imaginación, y seguía en los pasillos de aquel instituto.
Hasta que él repitió curso, y le sentaron detrás de mi. Recuerdo aquel día como si fuera el de hoy. estabamos en aquellas mesas altas de la clase de dibujo, y me quedé pálida cuando le vi entrar en clase. Y no sé como fue a parar a la mesa de detrás. Me armé de valor y le pregunté no sé, cualquier tontería, era la primera vez que iba a oir su voz dirigida en exclusiva para mi. El corazón se me salia del pecho, mi piel delatora empezó a llenarse de sangre revolucionada..... y su respuesta me heló. Se metió conmigo y pasó el resto de la clase ignorándome.
Ahí se rompió mi sueño. En mil pedazos. No era quien yo creía. Me pareció idiota y prepotente. Durante dos cursos más le tuve como compañero, coincidiamos solo en algunas clases, y la verdad es que ya ni me acuerdo de si nos llevabamos bien o mal, porque le aparté de mi cabeza de un manotazo. Supongo que la influencia de las putadas que me armaron el resto de los compañeros haya influido negativamente en el recuerdo que tengo de él. Luego abandonó el instituto y no supe nada más de él salvo alguna vista fugaz en alguna fiesta del pueblo.
Volvemos al año 2008. Hace apenas un mes que volví a casa de mis padres tras una ruptura dolorosa. Una relación que me enriqueció, pero que se basaba más en amistad y paternalismo que en una visión de futuro y amor. Por cosas del azar, un sábado hace hoy una semana, acabé en una de esas fiestas de patrones y santos en las que solo te reencuentras con gente de tu generación, a gusto o disgusto.
Estabamos M y yo, solas, ella borracha y ligona, yo acojonada y abrumada por los cientos de exalumnos que buscaban en mi alguna similitud con la niña del instituto. La noche se puso simpática, a pesar de perder a M entre la cerveza y los paquetes abultados. Yo me uní a un grupo de chicos con el que más o menos se puede seguir uno hablando en éste pueblo. Y a las 6 de la mañana, el reloj marcaba la hora de irse a casa si no quería que mis padres me acribillasen a interrogatorios y leidas de cartilla en los próximos meses.
Me giré para buscar entre la poca gente que quedaba a M. Y vi a un chico alto, muy alto, plantado allí en medio con la mirada perdida. Aunque su pelo seguía rubio y su piel pálida, algo me hizo gracia, y fui a por él. Me reí de su pendiente, de sus gafas, traté de someterle a las mismas burlas que desde aquella mañana en clase de dibujo fuí sometida yo. Pero tuve que parar, me sentí ridícula e infantil. Él me miraba con cara de pocos amigos, y yo saltaba de un lado a otro como un conejito con ganas de fiesta.
- Has engordado- se acercó y entre un abrazo y dos besos continuó en mi oido- pero sigues igual de plana....
Mi lado oscuro masoquista y mi atracción por las humillaciones me obligó a quedarme allí quieta y a comenzar una conversación más o menos agradable. Él tambien habia sufrido una ruptura y aquello fué dando un giro cada vez más íntimo y amigable, él ya empezaba a sonreir. Nunca habia visto, quizas, su lado más amable.
- Tienes que darme tu número de telefono- dijo él
-Vale, y así un dia quedamos a tomar un café
- Cojo yo el tuyo o coges tú el mio
- Te doy el mio- me gusta que sean ellos los que vengan a buscarme.
Para mi aquello no era más que un intercambio de teléfonos entre excompañeros que al día siguiente, pasado el efecto del alcohol, iban a borrarse de sus agendas. Y así lo estaba pensando mientras tecleaba mi número en su móvil cuando de su boca salió aquella maravillosa frase:
- ¿Sabes que me gustabas en el insituto?
Me giré y le miré, y sus ojos clavados en mí dieron un vuelco a mi corazón. ¿Qué había sido eso?¿Otra burla? ¿Por que me miraba de esa manera? ¿Qué era eso que de repente se había metido en mi cabeza?
Traté de quitarle hierro al asunto y le dije: "Fíjate, tú a mi también hasta que abriste la boca un día y me pareciste un idiota".
Nos quedamos en silencio. Recordé el atractivo de su piel blanca, el dibujo de sus labios, sus ojos pequeños y oscuros, demasiado oscuros.
-Y bueno, ahora qué hacemos...- su pregunta era incitante.
Le cogí de la mano y le llevé a toda prisa detrás del escenario. Ya en la oscuridad y con la música pachanguera haciendo ecos nos quedamos quietos sin saber muy bien que teníamos que hacer. Me apoyé contra la pared metálica de la caravana y sus labios rozaron los mios mientras su mano bajaba la cremallera de mi cazadora. Subió la intensidad del juego de nuestras lenguas y mi mano agarraba su camisa atrayendole hacia mi como si quisiera que me traspasase. Sus dedos corrieron por debajo de mi falda y bueno...
Que ni yo llevaba falda aquel día, ni me atreví a escaparme de sus ojos, ni aquello sucedió en otro plano que no fuese el de mi imaginación. Su enorme boca, que cerrada parecía de piñón, me pedía a gritos ser acariciada. Pero 5 segundos después de aquella frase me acerqué a él, le di dos besos y le dije: "Me tengo que ir".
Y me fui. Y me fui a mi casa a pesar de que mis compañeros de fiesta me pedían quedarme, pero yo tenía la cabeza en otro sitio y ésta empezaba a pedirme guerra. y ya no me valía guerra de media hora, me pedía guerra hasta las 3 de la tarde.
Esa misma noche empezaron los mensajes, las llamadas perdidas, las confesiones... durante la semana una invitación al cine derivó a un "quiero llevarte a mi casa". Y poco a poco me he ido dejando llevar. Cosa que no quiero y que no me gusta, no me gusta perder el control sobre mi misma. Él y yo no tenemos nada en común, digamos que él es un gamberrillo y yo una super cool, exagerándonos claro. Pero ahora mismo me muero de ganas de reirme, de pasarlo bien, de no tener ataduras y sobretodo, de echar un buen polvo. Llevo mucho tiempo de sequía y este chico se está metiendo dentro de mi vagina cada noche, aunque sea en sueños.
Al principio desconfié de él, como dije antes, influenciada por los malos recuerdos de una adolencencia pésima en el instituto, pero luego me abrí, y la cosa se me fue de la manos. Llevo una semana con demasiada energía dentro del cuerpo, apenas tengo hambre y tengo un nudo en el estómago de los nervios y las ganas que tengo de saber que narices está pasando.
Y ayer, el dique se rompió y metí la pata. Salí con unas amigas, él estaba en casa y aun no nos habíamos "conocido". Tres simples caladas a un cigarrillo mágico me descolocaron y al recibir una perdida suya me "declaré". Lo pongo entre comillas porque sé que todos aquellos sentimientos eran irreales. Me declaré e insistí en que saliese de la cama y se encontrase conmigo. Y no sólo me declaré sino que me revolqué en mi propia mierda y confesé estar jodida. Él, no sé por qué, no decía nada más que era imposibe que me gustase.
Y es que como comencé al inicio del relato, algo divertido, algo que te puede dar autonomía y placer a la vez, se ve afectado cuando te ves solo, y dejas de tener autonomía y placer.
Hoy traté de pedirle disculpas por lo de ayer y aún no he recibido respuesta. Me siento.... infantil y débil, mostré durante una semana una faceta y en dos horas la desconfiguré. Espero aprender con el tiempo a controlar mis falsos impulsos.
Ésta era mi presentación, así soy, todos los días, algo así como cal y arena peleandose continuamente.
Un besito
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1 comentario:
Así eres ... así me gustas. Pocas personas se muestran tal cual por miedo a las críticas, a las burlas, al rechazo ... tú estás por encima de todo eso (aunque no estés por encima, tienes ovarios suficientes como para afrontarlo con dignidad :P )
;*
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